“Ningún viento es favorable para quien no sabe donde va” Séneca.

Querido verano, hoy escribo sobre ti y tu forma de comunicar,  ya que eres el aliado perfecto que nos ofrece hacer una transición  sincera y clara a la que tanto nos oponemos… Nos regalas un nuevo aprendizaje que nos negamos a ver, tus días largos, fogosos y llenos de luz, nos dan la oportunidad de habitarlos con una energía alegre y transparente. Tus atardeceres son inundados con tu inmenso brillo de luz amarilla que nos acompaña a cerrar nuestros días con paz y serenidad. Aunque por lo que ves, nos empeñamos en sentir agotamiento y censura sobre la libertad que tanto ansiamos, para sumergirnos en la excusa del cansancio por el largo año vivido. Es como si estuviéramos esperando con ansia tu llegada, para después recrearnos con quejas e irritaciones, que nos llevan a la obsesión maniática y repetitiva sobre el pensamiento de la desconexión que necesitamos para sentir absoluta felicidad. Pareciera que todos nuestros males se fueran a esfumar simplemente por irnos durante unos días de vacaciones a desconectar ( Uno desconecta cuando no siente felicidad plena por lo que vive diariamente) y vivimos durante el verano única y exclusivamente para vivir nuestras merecidas vacaciones.

Si nos detuviéramos a ver qué es aquello que el cansancio e irritación nos viene a decir, podríamos comprender que estas diferentes manifestaciones de fastidio interno, son claramente una recogida de datos para comprobar que hay algo que la vida nos quiere contar, que tiene que ver con nosotros y que es un mero y puro aprendizaje que está latente y preparado para darle su lugar.

Los síntomas de acelere interno e inquietud que usamos para dirigirnos a lo banal y lo cómodo, la densidad del cuerpo que nos deja sin fuerza y sin energía que nos hace vivirnos en la pereza continua, la falta de descanso, no dormir, no ver nuestra belleza renovada y dispuesta a recargarse de energía, son algunas de las excusas perfectas para no hacernos diferentes planteamientos en nuestra vida.

“Tu mente es como el agua. Cuando se agita es difícil ver. Pero si le permites asentarse, la respuesta se vuelve clara”. Oogway.

El verano según los filósofos chinos, tiene como elemento el fuego. Este viene a dar calidez y pasión a nuestros días para que podamos disfrutar de la libertad y de su energía intensa y generosa que tiene como objetivo compartirse bajo una renovada mirada. Nos acompaña para observar algo que nos provoca alegría y que va iluminando el camino elegido para nuestro crecimiento personal. Asentamiento ante lo vivido y lo nuevo que está por llegar, tiene que aportarnos máxima ilusión. Es el momento idóneo para reflexionar y ver qué hemos hecho hasta el momento, así notaremos si nos sentimos ilusionados incluso ante los momentos donde la adversidad nuble con dudas nuestra situación, tendremos más capacidad de comprensión. Toda decisión tiene el desafío correcto que nos sigue enseñando y dando apoyo, así podremos detener el impulso hacia lo cotidiano para ver un poquito más allá y hacernos preguntas nuevas que hasta el momento no habíamos incorporado a nuestras vidas.

“Cada estación nos muestra el camino hacia un nuevo aprendizaje y el verano nos da LA PASIÓN para enamorarnos de algo que nos habla de un nueva forma de construir y funcionar”.

Cuando nos negamos a trascender, comenzamos a obstruir las vías que nos ayudan a canalizar las nuevas oportunidades y comenzamos a camuflarlas a través de lo que no marcha bien  de nuestra vida. Ninguna crisis es existencial, y como todo en la vida  tiene su para qué,  quizá sea el momento de salir del bloqueo en el que estás y ver cuál es su beneficio, porque cuando lo comprendes ya estás fuera de él y lo entiendes como algo que era necesario para aprender. Te sentirás con ganas de descanso y sabrás disfrutar de sus amplios días que te acompañan para darle ternura a tu mirada y a tu diálogo interior. Es la estación donde el corazón late para vivir desde el amor puro y consentido, aquel que te hace vibrar y te da el sentido de satisfacción por lo que estás generando. Tu niño interior está de manifiesto y necesita compartir una parte de sí mismo que está en plena exploración. Tiene que ver con el entusiasmo, la celebración por sentir plenitud constante, nuestra sangre y nuestro corazón se mantienen vivos y excitantes y nos hace expandirnos y celebrar la vida.

Es tiempo de ver aquello que va tomando forma, ir preparando el terreno e ir poco a poco equilibrando el calor que en un momento dado nos puede hipnotizar llevándonos a un lado de disfrute superficial y vacío y que esto sea lo único en lo que pensemos. Hay que llenarlo todo de claridad, tus dudas, tus pensamientos más negativos quieren comunicarte algo de lo que quieres escapar.

“Un objetivo sin un plan, solo es un deseo” Antoine de Saint-Exupéry.

Propiciamos el abandono y la frustración a través de diferentes formas cotidianas de nuestra vida: No descansamos, vivimos sin energía, pereza, agotamiento, irritación y falta de belleza en nuestra imagen..

PUEDES PARAR Y RESPONDERTE  :

*¿En qué me ayuda la pasión? ¿Qué me apasiona? ¿Cuándo perdí mi pasión?

*¿Cuales son los síntomas NEGATIVOS que reaparece cada verano en tu vida?

*¿Cuáles son los pensamientos en bucle que no dejan de aflorar?

*¿Qué es lo que abandono en esta temporada?

*¿A qué le tengo resistencia en este momento de mi vida?

NECESITAMOS CAMINAR CON ILUSIÓN:

1-Respirar profundamente varias veces al día, aprender a abrir nuestra caja torácica para abrir nuestro lado más expansivo y sutil y así conectar con la posibilidad de hacer las cosas de manera distinta a la que conoces, para inspirar la vida llena de color y pasión.

2-Agradecer todos los días algún aspecto de tu vida para absorber sensaciones y emociones nuevas. La gratitud hará que te des cuenta de donde estás, qué es aquello de tu vida que depende de ti que merece ser agradecido, para darte cuenta de hacia donde quieres ir.

3-Reír y contagiarte de la inocencia como cuando eras una niño, reflexiona sobre las cosas que hacías con pasión, como su existencia te nutría para seguir aprendiendo y  te reconfortaba, te daba cariño y visibilidad. Hacías amigos nuevos donde compartíais sueños y donde existía algo que recreaba vuestra mirada creativa y abierta a lo nuevo. Estabais dispuestos a dar lo mejor de vosotros y ahora es momento de conectar con esa parte tan dulce y capaz de crear.

Espero que el verano os sirva como descanso para hacer una revisión de lo que puedes y deseas hacer a la llegada de septiembre. Demos gracias al verano que tanto nos ayuda y nos invita a CONECTAR con aquello que necesitamos ver para hacer prósperos nuestros mañanas.

Namasté familia de bellos. Feliz verano.

 

 

 

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