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LOS APEGOS Y SU FALTA DE CONFIANZA.

“El mundo está lleno de sufrimiento, el mayor sufrimiento es el apego a las cosas” Buda.

A menudo me encuentro con situaciones que me llevan a observar, como de manera constante creamos relaciones apegadas a las personas.

Creamos relaciones insatisfechas, cuando estamos apegados a la materia  que nos hace perdernos en el otro y nos impide ver que podemos actuar con absoluta sinceridad sin esperar un interés que cubra nuestro MIEDO más oculto.

Nuestros miedos nos llevan a perdernos en el otro. Pareja, amigo, jefe, cuando creemos que sin ellos, sin su cariño y sin su afecto perdemos “algo”, deberíamos  parar a pensar cómo han sido creadas nuestras relaciones y si estas nos aportan y nos suman sin dependencias. 

Según hemos configurado nuestra infancia y cómo aprendimos en su día a relacionarnos y a darnos nuestro lugar, podemos conocer qué estamos teniendo en cuenta antes de establecer dichas relaciones, qué es aquello que depende de nosotros que puede sumar en la vida del otro y qué es aquello que tienen los demás que nos ayuda a ser mejores para establecer relaciones maduras e INDEPENDIENTES . 

Creamos vínculos de amor siempre esperando recibir por parte del otro, teniendo de por medio el juego de  la exigencia, para mantenernos en la NECESIDAD mutua. Y lo cierto es, que en algún momento salta la alarma de los celos ya sea porque sentimos que la persona no nos está dando lo que buscamos y a la inversa.

Buscamos que nos digan lo únicos, especiales, guapos, o buenos que somos cómo si de los demás dependiera ser o no ser. 

Mi ejercicio para hoy es pensar cual es tu exigencia con respecto al otro: ¿Reconocimiento, exclusividad, amor, compañía? Lo interesante es que detrás de esta exigencia puedas detectar cual es el miedo que escondes…

Cierto es que necesitamos a las personas para aprender y para seguir creciendo interiormente, pero no para hipotecar nuestras emociones en ellos. De ahí la exigencia de las relaciones de pareja cuando uno decide dejar la relación porque piensa que no recibe lo que necesita y siente que no vale lo suficiente, o la madre que le exige al hijo seguir con la misma relación como si aún fuera pequeño manipulando con pena y auto protección y él siente la carga de hacerlo por el vínculo de madre e hijo. Aquella empleada que espera ansiosamente el reconocimiento del jefe y cuando no lo recibe siente una profunda frustración, o el amigo que necesita ser especial para todos y ser reclamado de manera constante y cuando esto no sucede se siente pequeño e indiferente para el mundo.

Las relaciones hablan por si solas, ellas nos enseñan a poder relacionarnos para que éstas nos sumen y podamos aprender de ellas e ir más allá de la superficialidad de usarlas para compartir el placer del disfrute de la vida o como confidentes para compartir tragedias emocionales.

Podemos y debemos elegir relaciones que nos permitan ser libres, donde la exigencia sea siempre SER UNO MISMO sin imposiciones, sin miedos y sin ruegos de amor.

Mi más profundo deseo para éste verano es que usemos la conciencia del SER para poder COMUNICAR quienes somos, sepamos que podemos aportar en el otro desde el amor y cómo nuestra IMAGEN nos  puede ayudar a proyectarlo con CREATIVIDAD, sin celos, sin envidias, sin desear ser otro u otra, y  tener cómo resultado RELACIONES que determinen que algo en nosotros ha cambiado.

La LIBERTAD de ser uno mismo, vivir y llevar la vida que mereces está al alcance de todos. “Sentirse bien es un deber, no un privilegio”

Namaste.

 

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