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La envidia sana no existe

La envidia sana no existe

Hello darling!!!

El otro día hablé sobre la envidia sana en uno de los videos que subí a redes sociales…Como decía Miguel de Unamuno:
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual” 

Quiero compartir contigo hasta qué punto nos afecta pensar que la envidia sana no tiene ninguna connotación negativa para el que la padece, ya que, vivimos bajo la evidente y astuta mentira de que cuando nos apoyamos de la coletilla “sana” dejamos claro que no le deseamos ningún mal a la persona por la que la sentimos. 

Pero hay que dejar claro que una cosa no tiene que ver con la otra. No necesariamente tienes que sentir el mal a alguien para estar entorpeciendo tu poder cada vez que sientes que alguien tiene lo que a ti te gustaría tener pero no puedes conseguirlo. 

Así que, ¡vamos al lío! porque tengo tremendas ganas de desmitificar la idea asentada y normalizada que existe al usar esta palabra cuando queremos reconocer o ensalzar alguna característica de la vida de alguien o de algún atributo de la persona en sí. 

La envidia, es sin más una emoción causada por un pensamiento de escasez hacia uno mismo. Y aunque la usamos de una manera simpática y desenfadada, no deja de ser un ataque hacia tu persona. Y quiero explicarte el por qué.

En primer lugar es una forma sutil de reconocer que te gustaría tener algo que no tienes, ya sea una característica que se halle en el plano físico, mental o emocional de alguien. 

Y he de dejar claro que ni por asomo es lo mismo inspirarse en alguien que te ayude a quererte y que te pueda enseñar a apreciar aquella parte de ti que necesitas mejorar y potenciar, a pensar que otros han tenido oportunidades mejores que las tuyas, o la suerte y la dicha que la vida les ha proporcionado.

Pensar que a ti te pillo lejos cuando alguien repartió lo que crees que te falta y que tuvo la suerte de haber recibido ciertos atributos que a ti no te llegaron, hace que te creas inferior justo en ese aspecto porque miras dentro de ti y te das cuenta que no tienes de eso que ves ahí fuera. 

Y mi pregunta es:
¿Qué te hace pensar que lo que otras personas tienen es mejor que lo tuyo? 
¿Eres consciente que querer cambiar una parte de ti por algo que tienen otros es desmerecer esa característica de ti? 

Todos tenemos las mismas oportunidades. TODOS, aunque el ego dicte lo contrario. Pensamos que es una cuestión de dinero, de coraje, de belleza, de inteligencia, de altura, de carisma o de otras cosas que nos hacen incapaces de sentir que tal y como hemos venido a este mundo podemos acceder a la llamada de lo que necesitamos darnos. 

La envidia nos roba la expresión auténtica que somos y que necesita ser rescatada. La envidia se aprovecha de la creencia intrusiva de que tienes que conformarte o frustrarte con lo que eres o tienes, aunque también puedes hacer lo contrario. Puede que seas de las que busca de forma constante cambiarse y parecerse a las personas que son tus ídolos. 

La envidia te conecta con el fanatismo que sientes por ciertas personas para que pienses que ellos son mejor que tú.

A fin de cuentas la envidia es una alarma interna que te avisa de lo que piensas de ti y de lo poco que haces siendo tú. Sentirla y observarla te da la oportunidad de volver a recrearte en una característica que te hace creer en ti y que a la vez te permite aprender de otros aquello que necesitas reforzar en ti. 

No la escondas, alíate con ella y reconoce lo que necesitas aprender de otros y ensalzar de ti para que el desacuerdo que vive perenne en ti deje de hacerte de menos y a otros de más o al revés. En este juego cada uno tiene su propio estilo pero ambos son retorcidos.

Hasta pronto pedazo de bellas.

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