“ Tienes que aprender a darte lo que más necesitas en este momento de tu vida, una reacción a tiempo es una victoria asegurada” Duduyemi.

Estamos en la última fase de la Primavera donde los hallazgos para muchos de nosotros carecen de posibilidad y falta de motivación, pero si de tristeza, ira y dispersión.

Ha incrementado la necesidad de satisfacer la mejora de nuestro aspecto físico y estético, y para vernos y encontrarnos mejor, ponemos el foco en embellecer la imagen que diariamente vemos reflejada en el espejo, y que no guarda relación con la imagen deseada. Dentro de nosotros existe la esperanza de conseguirla, es como si alcanzarla supusiera una nueva forma de habitar nuestro días para lograr aquel propósito iluso, que nos permite soñar y fantasear para cambiar nuestro presente.

La Primavera es la estación del año donde  debemos observar con tolerancia aquello que somos para poder expandir con libertad una parte de nosotros que hasta ahora desconocíamos, y que nos da las claves para iniciarnos en aquello que más deseamos. El autodescubrimiento, es aquella llave infinita que nos permite enamorarnos de una parte de nosotros y nos hace saber que esta a su vez, es capaz de conquistar nuestro mayor deseo, pero :¿Qué debo hacer para lograrlo?

 

Es un momento idóneo para sumergirnos en las emociones y sacar a La Luz aquello que nos impide acogernos a las posibilidades del momento para trazar un nuevo camino, aquel que es ansiado y casi imposible hacerlo realidad.

Llevo días, escuchando y viendo como muchas de las personas que me rodean están constipados y con problemas digestivos. Mis años de desarrollo emocional, me han llevado a comprobar que aquello que se manifiesta en el cuerpo antes se ha creado en nuestra mente, la somatización de la enfermedad nos informa de que sentimos una fuerte disconformidad en algo de nuestra vida. El maltrato interno que sufrimos por nosotros mismos y los reproches inconscientes que ya forman parte de nuestra convivencia, hacen que estemos expuestos e indefensos y en este momento sintamos  escasez en la salud y en la energía. El cuerpo nos informa de la debilidad que se encuentra de manera interna, primero  instalándose en una idea que se apodera de nuestra confianza y seguidamente nos lleva a la falta de autoempatía y a la ruina de la salud mental.

Es una etapa que nos exige  vivir con la necesidad de proliferar una parte de nosotros y hacerla crecer, es la manera de vernos y sentirnos diferentes para no detestar lo que nos mantiene confusos o enfadados, ya que esta actitud es el alimento de la crítica constante.

Cuando avivamos la falta de entendimiento sobre lo que nos sucede, nos agotamos mentalmente y no podemos parar de sentir irritación, enfado y vulnerabilidad por aquel sentimiento que se repite y que vuelve a dar la cara. Es como si volviéramos a vivir algo que nos recuerda a alguna insatisfacción que nos molesta profundamente, hasta tal punto que nos hace dudar una vez más de nosotros.

“Nos sometemos a interrogatorios imposibles de responder, sintiendo una fuerte necesidad de aceptación externa para sentir que la alegría está en camino”. 

Ponte en la búsqueda para integrar capacidades nuevas que diluyan tu tristeza para encaminar una nueva marcha con un nuevo aprendizaje. Contemplar lo que nos da el entusiasmo en este momento, nos da fuerzas y comprensión para ganar motivación e ilusión.

Detenerse para brotar…observar para fluir.

“El respeto comienza por ser servicial con uno mismo y darse lo uno necesita en este momento de tu vida”

¿Por dónde empezar?

1-Lo que nos provoca y nos desestabiliza tiene sus razones. Obsérvalas, analízalas y no las uses como excusa. Piensa que tu manera de ser tiene una costumbre y esta se tiene que transformar pata poder superarla. Ahí te darás cuenta de que que tu amor propio crece y que su energía te protegerá para que construyas una parte de ti que hasta ahora estaba escondida, que no conocías y que es aquello que te va a permitir pegar pasos sólidos y contundentes.

2-Elimina el pensamiento sobre las personas que te impiden avanzar. Nadie tiene ese poder, plantéate porque se lo estás dando y hazte consciente de ello.

3-Debes buscar un motivo por el que proponerte un plan de acción. Cuenta con las adversidades que tu cabeza va a crear en múltiples ocasiones para ir en contra de tu meta, pero aun así, debes hacerlo igualmente.Tú puedes.

4-Deja de aparentar que puedes con todo. El cuerpo  sobredimensionado en muchas ocasiones no sabe poner límites, además tiene la tendencia de pensar que su manera de hacer las cosas es la mejor.

5- No busques el reconocimiento ajeno. Permítete fallar y obsérvalo como algo positivo para mejorar, y sobre todo, debes comprobar que eres capaz de hacer lo que tienes en tu cabeza por ti misma.

 

La ternura y el cambio que buscas lo encontrarás cuando sepas que por nada ni por nadie has dejado atrás tu nuevo propósito, ahí te darás cuenta que estás más cerca de tu libertad y que sólo tu puedes dártela.

“Si quieres vencer algo, véncete a ti misma” 

 

Feliz semana familia de bellos. Namasté.

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